Ciberbullying ¿cómo detectarlo? ¿cómo actuar?

En estos días pasados hemos tenido noticias terribles acerca de dos suicidios de jóvenes ocasionados por el ciberbullying, casi en las mismas fechas, una chica en Canadá y un chico en Francia.

Y aunque estos dos casos sucesivos han tenido mucha repercusión en los medios de información, lamentablemente no son los únicos. El problema del ciberacoso ha ido dejando víctimas mortales desde hace ya algunos años. Mira en esta entrada anterior lo serio que puede llegar a ser y comprueba que no son los únicos casos de suicidio en víctimas del ciberbullying.

Basándome en el excelente informe sobre ciberbullying que ha publicado Inteco, me ha parecido interesante incluir aquí algunos consejos que todos deberíamos conocer para, como dice nuestro título, detectarlo, actuar lo antes posible y atajarlo antes que pueda llegar a esos extremos tan dramáticos.

Esta entrada no es más que un llamamiento a padres y profesores para que presten atención a cualquier síntoma que pueda indicar esta situación y lo valoren con la importancia que realmente tiene.

Si quieres saber mucho más sobre el ciberbullying, no dejes de leer el informe completo. Puedes acceder a él desde este enlace.

¿Cómo detectarlo?

Con la finalidad de ayudar a padres y profesores, mencionaré aquellos cambios de conducta o estado de ánimo en los jóvenes que pueden asociarse con el hecho de padecer algún tipo de ciberacoso, aunque, obviamente, no son exclusivos de estos conflictos.

Cambios en sus hábitos.

  • Especialmente los relacionados con los dispositivos con Internet, menor uso o cambios en sus preferencias. La actividad nula o casi nula en entornos online donde antes empleaba su mayor parte del tiempo.
  • Faltas de asistencia a las clases del colegio.
  • En la cantidad y manera de comer.
  • Respecto a sus grupos de amigos preferidos. Deja de relacionarse con los habituales y quizá aparecen nuevas amistades radicalmente.
  • Modificaciones importantes en sus actividades habituales en el tiempo libre.

Cambios en el estado de ánimo.

  • De repente se aprecia un incremento en su reserva para con la familia y profesores.
  • Miedo u oposición a salir de casa.
  • Cambios de humor poco habituales, tristeza, apatía, indiferencia hacia lo que hasta entonces le producía motivación.
  • Reacciones agresivas fuera d elugar.

Cambios físicos o en sus pertenencias.

  • Pérdida o desperfectos en objetos físicos, así como lesiones físicas más frecuentes de lo normal.
  • En su lenguaje corporal: hombros encorvados, cabeza gacha, falta de contacto directo en la mirada, etc.

Cambios somáticos.

  • Aumento o pérdida de peso rápido derivados de cambios en el comportamiento ante la comida: falta de apetito o comidas compulsivas.
  • Diarreas frecuentes sin ir acompañadas de vómitos o fiebres.
  • Mareos frecuentes con síntomas no comunes.
  • Dolor de cabeza o estómago que no afectan al sueño pero que impiden realizar actividades normales como el ir al colegio.

¿Cómo actuar?

Confirmar el ciberacoso

  • Si solo tenemos la sospecha y no contamos con la confesión del joven porque se niega a asumirlo, deberemos conseguir señales inequívocas o pistas que nos lo confirmen. Podemos preguntar a su entorno de amigos y profesores y ponerlos sobre aviso. Debemos buscar en las redes sociales que frecuenta, hacerse ‘su amigo’ y comprobar mensajes y fotos compartidas por él y otros amigos.
  • Por último, se puede recurrir a aplicaciones que monitorizan y registran todo aquello que hacen en las redes sociales. Si el caso es lo suficientemente grave, posiblemente será una opción justificada.
  • Cuidado. El desconocimiento que los padres suelen tener acerca del funcionamiento de las redes sociales puede producir alarmas que pudieran ser infundadas. La brecha digital en este ámbito puede causar defectos de apreciación, por lo que será recomendable el consejo de terceras personas si fuera necesario.

Si el menor lo asume y declara

  • Demostrarle apoyo y confianza, evitando el sentimiento de culpabilidad y potenciar la comunicación. Si colabora abiertamente será más fácil poner fin al problema, de lo contrario podría intentar ocultar parte de las pruebas.
  • Convencerle de que hay que actuar cuanto antes, dejar pasar el tiempo, quedar pasivo, no solucionará el problema.
  • Recopilar las pruebas antes de que puedan ser eliminadas por el acosador. Consistirán en conversaciones grabadas de chat, imágenes publicadas que se pueden descargar o hacer capturas de pantalla, etc. Aquí hay que decir que si queremos recoger todas las pruebas disponibles debemos hablar con personal especializado, porque además de los datos fácilmente visibles en las páginas e imágenes, otros datos muy valiosos para las investigaciones pueden ser descargados, como los metadatos de las fotos y debe hacerlo gente con los conocimientos adecuados.
  • Poner en conocimiento del centro escolar el caso de ciberacoso, comunicándolo al tutor y a la dirección del centro y recordarles que también ellos tienen una parte de responsabilidad, ya que en la mayoría de los casos el acoso se manifiesta también en las aulas.
  • La lucha contra el ciberbullying debe hacerse ‘en grupo’ es decir, el acosado debe verse arropado además de por su familia, por los profesores y por su grupo de amigos. Es necesario potenciar en los compañeros el sentimiento de rechazo hacia el ciberacoso.
  • Involucrar, si es el caso, al centro escolar para que medie en la solución y cese del acoso, organizando reuniones con las familias del acosador y del acosado.
  • Si el acoso no cesa, no se encuentra vía de diálogo o simplemente no se puede localizar al acosador es necesario denunciar a la policía. El Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil facilita el proceso de denuncia mediante un formulario que se rellena y luego se presenta en comisaría.

Es mejor no tener que recurrir a todas estas medidas, pero sabemos que hay ocasiones en las que no queda otra solución.

No obstante, el mejor consejo que podemos dar es la prevención. Desde el punto de vista del acosado, debe entender que nunca debe responder a la provocación. Y respecto al acosador, además de inculcarle valores de respeto y empatía, no estará de más enseñarle que el ciberacoso se considera un delito y que la Ley puede hacer responsable penal a un menor desde los 14 años.

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2 respuestas a Ciberbullying ¿cómo detectarlo? ¿cómo actuar?

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