Leer mucho en el teléfono aumenta hasta nueve síntomas oculares no deseados

La costumbre actual de estar “enganchados” a nuestros teléfonos continuamente puede provocarnos molestias oculares. La lectura en estas pequeñas pantallas retroiluminadas afecta a nuestra vista de forma diferente a lo que lo hace la lectura del papel impreso. Para descubrir cómo afecta este nuevo hábito, tan extendido en toda la población, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha realizado un estudio minucioso que recientemente ha publicado.

Leer mucho en el teléfono aumenta hasta nueve síntomas oculares no deseados

El estudio analiza los efectos para la salud ocular que tiene la lectura prolongada en estos dispositivos electrónicos en comparación con el papel y si el nivel de estos síntomas cambia si se lee a oscuras.

Conclusiones

La investigación demuestra que leer más de veinte minutos en un teléfono en vez de hacerlo en el papel, aumenta nueve de los diez síntomas oculares más frecuentes, como visión borrosa, irritación y sequedad ocular.

Los resultados sugieren que la lectura prolongada en teléfono puede causar más síntomas visuales que la lectura en papel bajo las mismas condiciones de tamaño de letra, distancia de lectura, o iluminación ambiente.

El equipo de científicos evaluó diez síntomas: visión borrosa durante y después de la lectura; dificultad de enfoque de distancias; ojos irritados, secos o cansados; fatiga visual; sensibilidad al brillo de la luz; incomodidad ocular y dolor de cabeza. Todos, salvo el último, empeoraron tras el experimento al leer en la pantalla.

Además, los síntomas de irritación y sequedad ocular se agudizaban si la lectura se hacía en el teléfono y a oscuras.

La principal razón por la que empeoran los síntomas es porque el ojo debe enfocar a distancias más cortas cuando sostenemos el teléfono. Exigimos a nuestros ojos un mayor esfuerzo de acomodación cuando leemos en el teléfono que cuando lo hacemos sobre papel porque utilizamos letras más pequeñas.

Participaron 54 personas con buena salud visual. En una primera experiencia, se comparaban los síntomas visuales que aparecían tras la lectura durante veinte minutos de un texto en papel con los que aparecían tras la lectura de un texto de iguales características a través de un teléfono.

En la segunda, se compararon los síntomas tras la lectura en este tipo de dispositivos con iluminación ambiente y a oscuras, sin posibilidad de modificar el nivel de brillo de la pantalla.

Consejos

Por supuesto, el consejo general es limitar el uso del teléfono móvil en la medida de lo posible, pero además de ello, otros hábitos pueden ayudarnos a cuidar algo tan preciado como nuestra vista:

  • Leer nuestro teléfono con luz ambiente aunque sea artificial. Si se hace con poca luz o con ninguna, deberemos disminuir el brillo todo lo posible. Si es necesario, hacerlo de forma manual.
  • La Regla del 20 – 20 – 20. Con ella conseguiremos reducir la fatiga ocular. Consiste en descansar 20 segundos la vista cada 20 minutos de lectura. Podemos descansarla enfocando a objetos lejanos más de 6 metros (20 pies) o simplemente cerrando los ojos esos 20 segundos.
  • Aumentar el tamaño de la letra. Puede ayudar a disminuir los efectos el aumento del tamaño de la letra de nuestro dispositivo. Podemos modificar esta propiedad en los ajustes generales del teléfono.
  • PestañearEn una lectura o actividad absorbente podemos incluso no realizar el acto reflejo de pestañear. Recordemos hacerlo de forma periódica para evitar que se reseque y provoque el síndrome del ojo seco.
  • Reducir los tonos azules por la noche. La mayoría de dispositivos móviles cuentan con una función que les permite cambiar la tonalidad de la pantalla conforme nos acercamos a las horas nocturnas. Aunque el objetivo de esta función no está relacionada directamente con la visión, es muy recomendable hacer uso de ella por razones relacionadas con el insomnio. Los colores azules brillantes alteran nuestro metabolismo hormonal y aumentan significativamente el tiempo que tardamos en dormirnos.

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