Los riesgos de las aplicaciones de citas

Las apps de citas están a la orden del día tanto entre jóvenes como entre adultos. Sin embargo, los usuarios de estos servicios pueden ponerse en riesgo.

apps de citas

La forma de ligar, de conocer gente nueva, ha cambiado con las nuevas tecnologías. Cuando hace unos años lo raro era conocer a tu pareja por Internet, hoy en día lo raro es hacerlo de otra manera.

Tinder, Meetic, Happn, POF, Grindr, OkCupid y Match.com son algunas de las más utilizadas, tanto por jóvenes como por adultos. Sin embargo, también son utilizadas por personas que no tienen ninguna intención de tener una cita, sino de conseguir fotografías con las que extorsionar a sus víctimas, o de lograr la confianza de las mismas para conseguir algún tipo de beneficio económico.

Apps de citas: del sexting a la sextorsión

Los primeros contactos a través de las apps para ligar suelen ser por mensaje de texto. Sin embargo, el tono de este tipo de servicios incita a los usuarios a pasar la conversación a otra plataforma como Whatsapp, Instagram o Snapchat con el fin de enviar fotos picantes. Es lo que hoy en día se conoce como sexting. Entre los jóvenes, se utiliza más la expresión ‘enviar nudes’.

Si esta práctica ya desentraña un riesgo al hacerlo con una persona de confianza (por lo que pueda pasar en el futuro), realizar sexting con una persona que conocemos de una aplicación triplica la amenaza. Esto es así porque existen infinidad de perfiles falsos (y muy atractivos) que tratan de contactar con cualquier persona para lograr este tipo de fotografías y realizar algún tipo de chantaje. Esto es lo que se conoce como sextorsión. Y, actualmente, existen infinidad de casos en nuestro país.

El gran problema, más que el chantaje de carácter económico, es que el agresor trate de provocar un encuentro con la víctima. Es por esto que en este tipo de apps de citas se debe mantener un perfil bajo y no dar información personal. Además, no se deben enviar fotografías. Y, si decidimos quedar con nuestra cita online, lo haremos en un lugar público.

Para verificar si la persona con la que estamos hablando a través de la aplicación es real o un perfil falso, podemos acudir a herramientas de búsqueda inversa de imágenes como Tineye.com o Google Images y comprobar si las fotografías pertenecen a la misma persona que nos está hablando.

Peticiones de dinero después de largas conversaciones

Algunos perfiles falsos no pretenden realizar chantajes sexuales a sus víctimas. Sino iniciar una relación creíble en la que se ganan la confianza de sus pretendientes para que, cuando lo consiguen, realizar peticiones de dinero. Normalmente, este tipo de ciberdelincuentes utilizan excusas como la distancia, enfermedades o problemas del pasado, entre otras cosas, para despertar pena en su interlocutor y que acceda a darle alguna cantidad de dinero, aunque sea pequeña.

Además, también puede ocurrir que los ciberdelincuentes se oculten tras perfiles atractivos que, con la excusa del envío de fotografías, aprovechen para colar malware en los ordenadores de sus víctimas. De este modo, podrían infectar sus equipos o dispositivos con programas preparados para espiar sus comunicaciones y averiguar sus contraseñas o datos bancarios.

Ante este tipo de riesgos, los consejos son los mismos que ante el sexting. Cuando no se conoce a un usuario en persona, es importante desconfiar desde un principio y no acceder a cualquier petición. En Internet, el sentido común es lo más importante.

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