A través de WhatsApp podemos enviar rápidamente nuestra ubicación actual para que quien la recibe sepa dónde estamos. Es una función sencilla que encontramos en el apartado de adjuntar elementos a la conversación, concretamente la “ubicación” y que todo el mundo puede utilizar.

La pregunta que uno de nuestros lectores nos ha realizado es si es posible distinguir si la ubicación que recibimos es real o falsa. Hemos recibido esta interesante consulta a través de nuestro formulario “Pregunta lo que quieras” al que podéis acceder en el lateral de este blog.

Muchos padres deciden regalar a sus hijos móviles de última generación aún siendo niños. Hoy es difícil encontrar chicos o chicas a partir de los 12 años que no dispongan de un smartphone conectado a Internet. Lo que se preguntan muchos padres es si podrían utilizar alguna de sus funciones para conocer dónde se encuentran sus hijos en un momento determinado.
No solo nos permite pedir el taxi con un par de clics, sino que está pensada para que automáticamente nos localice como cliente el taxista más cercano a nuestra posición, nos indica previamente datos como el tipo de coche, la calificación que otros clientes han dado al taxi y al conductor e incluso nos permite hacer el pago directamente en el teléfono.
La capacidad de “autoubicarse” por GPS permite a los smartphones almacenar las coordenadas cartográficas del lugar donde se disparó la foto en la información del propio archivo de imagen. Cada imagen guardada lleva consigo mucha información, lo que se conoce como ‘metadatos’, por ejemplo la fecha, hora, si se hizo con flash, la marca y modelo del dispositivo, etc. y también las coordenadas. Pero el almacenamiento de estas últimas puede activarse o desactivarse a voluntad.

Esencialmente consiste en disimular nuestra ausencia eliminando pistas y añadiendo otras que indiquen que todavía estamos en casa. Hay que decir a algún vecino de confianza que nos recoja el correo, dejar alguna persiana abierta, utilizar alguno de esos aparatos que se programan y permiten el encendido de una luz interior de forma aleatoria y por supuesto, no contar a desconocidos que nos vamos a ausentar en una determinada fecha.